Cuando la neutralidad de la red volvió a convertirse en tecnología

Internet como oxígeno cognitivo

Vivimos en tiempos de Internet, y todo lo que afecte a la red nos afecta a nosotros casi tanto como el oxígeno (mas o menos contaminado) que respiramos. Quienes son afectos a la ciencia-ficción recordarán una escena magistral al final de Total Recall, donde la lucha cotidiana por la supervivencia se jugaba en el acceso al oxígeno, que unos malos de película habían convertido en el bien mas preciado imaginado al almacenarlo al mejor postor.

En el caso de la neutralidad de la red estamos viendo esa película al revés. Porque respiramos oxigeno gratuito hasta hace día y medio atrás, aun sabiendo que no podía ser para siempre. Y ahora que la primera muestra nos la regalaron gratis, resulta que si queremos seguir usándolo, en forma mas o menos irrestricta como hasta hoy, habrá que pagar y no poco.

No se trata de una cuestión que se reduce a las locuras de turno de Trump y de sus amigos, sino de algo mucho mas complejo y profundo que entrevimos mucho tiempo atrás, pero que por una serie de casualidades y carambolas se iba postergando indefinidamente.

Mientras, ingenuamente creíamos que no pagaríamos (mas que un fee de acceso nominal) para contar con todo la información del mundo. Hasta que nos dimos cuenta de que cuando hay tanto valor regalado, es seguramente porque nosotros somos el objeto en venta, y de eso trata el mundo GAFA como entrevimos en la charla del Papalote) y como lo explicita aquì de forma magistral la brillante Zeynep Tufecki en We’re building a dystopia just to make people click on ads.

Como se trata de una madeja muy compleja y afecta muy mucho a los servicios educativos vía Internet, en los que está centrado UNO, corramos el velo de algunas de sus dimensiones, y dejemos al final a expertos y analistas de fuste, para que desgranen mas detalles y formas de resistir -o de reinventar-, algo que ya nunca será como antes.

Ecología de los medios, de los abiertos a los cerrados y vuelta

De las múltiples miradas que podemos echar sobre el tema una de las mas importante -como siempre nos recomienda Carlos Scolari– es la que remite a la ecología de los medios, que no existen aislados sino que forman parte de un sistema complejo muy parecido a los ecosistemas naturales. La emergencia de una nueva especie mediática (la web o las redes sociales) modifica las condiciones generales de ese ecosistema y obliga a las viejas especies (la televisión, los diarios, los libros de texto) a adaptarse si quieren sobrevivir.

La llegada de la World Wide Web en 1993 hizo que la televisión tuviera que cambiar su forma de ofrecer contenidos, pasando del modelo del broadcasting al de networking. Si antes los televidentes tenían que esperar una semana para ver un episodio de su serie preferida, en la televisión post-broadcasting pueden ver una temporada completa durante un fin de semana (binge-watching). En este contexto la televisión pasó de un modelo económico basado en la publicidad a otro que incorpora cada vez más la suscripción a determinadas plataformas o contenidos.

Ya vivimos mas de 4 décadas bajo el sistema de cable pago, del pay per view y otros sistemas de monetización por el estilo, por lo cual nos asombrábamos muy mucho de que la oferta de la web siempre siguiera (hasta hoy) el camino de los “open” y no el de los “closed media”. En el modelo televisivo de broadcast mientras más pagábamos, más contenidos teníamos a nuestra disposición y eran de mejor calidad técnica. Pero la red, hasta ahora, se había mantenido en gran medida a distancia de este tipo de lógicas.

La neutralidad de la red y el meteorito que liquidó a los dinosaurios y al 75% de especies que existían sobre ella tierra

Cuando se crearon los primeros protocolos de Internet hace casi cinco décadas, y cuando finalmente se estabilizaron en el protocolo TCP/IP a principios de los años 80, se buscó crear un sistema estandarizado y distribuído con nula inteligencia a nivel de los caños y la transmisión, y con capacidad de decisión en los nodos en los extremos.

Esta arquitectura de no intervención apuntaba a lo que después llamaríamos neutralidad de la red es decir el principio según el cual los proveedores de servicios de Internet deben tratar todos los datos de la misma manera, sin discriminar ni cobrar de manera diferente por usuario, contenido, sitio web, plataforma, aplicación, tipo de equipo o forma de comunicación. Por ejemplo, bajo estos principios los proveedores de servicios de internet no pueden bloquear, ralentizar o cobrar intencionalmente por sitios o contenidos en línea específicos.

Durante la presidencia de Barack Obama esta no-interferencia en los principios de diseño (aun cuando desde hace mas de 5 años existen protocolos nuevos mas eficientes que permitirán cobrar por velocidad y relevancia como el IPV6) se fue al traste el 14 de diciembre de 2017, cuando la mayoría republicana de la FCC aprobó el plan de su presidente Ajit Pai (un ex-ejecutivo de Verizon, y por lo tanto juez y parte) para levantar las protecciones a la neutralidad de la red.

Sin las reglas que defendían la neutralidad de la red compañías de telecomunicaciones como AT&T, Comcast o Verizon decidirán qué sitios web, contenidos y aplicaciones podemos ver o utilizar los usuarios. Estas empresas ahora podrán ralentizar los contenidos de sus competidores o incluso bloquear las opiniones políticas con las que no estén de acuerdo.

Cuando el gran meteorito cayó en Chicxulub, Yucatán hace unos 66 millones de años liquidó al las condiciones de vida de la Tierra y ello provocó la extinción de hasta el 75% de las especies vivas en el planeta, incluyendo a los dinosaurios.

No queremos hacer una analogía grotesca y por ahora desmedida (hay que ver cómo se aplica la deresgulación y qué impactos tendría en América Latina, porque Europa se ha estado blindando frente a esa opción), pero de algo no queda duda. En este nuevo orden saldrán favorecidas las grandes corporaciones mientras, que los actores más débiles o marginales corren el riesgo de quedar limitados a una red más lenta, pobre o incluso censurada.

Como bien dice Carlos Scolari “Infinidad de movimientos sociales y políticos, además de muchos actores económicos emergentes, podrán ver severamente recortadas sus posibilidades expresivas y radios de acción

Un futuro mucho mas difícil para los lémures que para los dinosaurios

Pero no solo eso, cualquier negocio basado en la red (¿y cuál no lo está hoy y ¿hacia donde quieren ir los mejores modelos educativos del mundo con Minerva Schools a la cabeza?), necesariamente dependerán cada vez mas de una red buena (es decir mas cara).

Técnicamente el modelo de negocios de la televisión post-broadcasting (el pay per view) se instalará como nueva forma de monetización en los entornos digitales. Como una gran burla de la historia, si la red brindó a la vieja televisión una nueva forma de llevar los contenidos a sus televidentes (el modelo on-demand), ahora asistimos a un movimiento en sentido opuesto donde el modelo de la televisión premium entra de manera prepotente en el reino de las redes digitales (otra vez dice Scolari) y tiene harta razón

Pero también deja abierta una pregunta que tiene muchas respuestas y tampoco muy alentadoras. ¿Cómo nacerá el próximo Google o Facebook? ¿Quién se pondrá las pilas para crear un nuevo Netflix? Cuando la neutralidad de la red ha sido arrasada y las ventajas competitivas que ellas ofrecían para la emergencia de lo nuevo ha sido disuelta.

No sabemos, lo que si sabemos es que el mundo #GAFA se apropió de esas externalidades (que aprovecharon descaradamente como bien diagnostica Scott Galloway en The Four) y las convirtió en su propio cepo cognitivo. Hemos quedado atrapados entre el Frankestein de las Telcos y el Drácula de la redes sociales. Donde los perjudicados de siempre somos los usuarios finales chiquitos, que queremos tocar el cielo en la mano y vemos como nos es levantado fuera de nuestro alcance al mejor estilo Truman Show.

De lo que no cabe duda es de que la neutralidad de la red está entre los Big Challenges que deberán figuran en lugar destacado en las propuestas de secundaria de UNOint.

Como bien decía Alan Kay tecnología es todo aquello que no existía cuando nacimos. La red se creó en 1969 y fue neutral por casi 50 años. Cuando la generación Alpha (los sucesores de los milleniales Y, y los centennials Z) lleguen al escuela primaria, la red al mejor postor (cuanto mejor mas cara, accesible para pocos, premium a full), será su útero digital.

Si no mantenemos viva la antorcha de la neutralidad de la red su mundo será infinitamente menos rico, potente y con capacidad de innovación que el que conocimos nosotros y no supimos defender. Para ellos la neutralidad de la red, será una tecnología (y no un default), porque no habrà existido en su mundo, como si hizo en el nuestro.

Para mal de la mayoría

Referencias

Blum, Andrew Tubes: A Journey to the Center of the Internet 2013.

Galloway, Scott The Four: The Hidden DNA of Amazon, Apple, Facebook, and Google. Penguin, 2017.

Scolari, Carlos La lucha por la #NetNeutrality en 10 puntos

Wattles, Jackie Net neutrality repeal: Facebook, Amazon, Netflix and internet providers react

Tufeckzi, Zeynep Twitter and Tear Gas: The Power and Fragility of Networked Protest. Yale University Press, 2017.

Wu, Tim The Master Switch: The Rise and Fall of Information Empires 2011.